No tenía mucho tiempo la verdad, ni ahora ni cuando lo que estoy contando, me comía y me como mucho el tarro pensando que pierdo el tiempo como para que me cunda.
Justo sonó la alarma, la del google home en este momento y la de aquella vez en el reloj de las narices.
De momento me centraré en revisar todo aquello, la tarjeta estaba, la cartera, el reloj… (pero nada con lo que mantener las costumbres)
Sentado en el autobús me pongo a recordar:
No tardó en empezar a buscar algo de speed (incomodando con esa palabra a mas de uno) al final fue la tercera persona, que consiguió por 10 pavos: Una bolsa que venía junto a Drug Sensei Crapuleto (un italiano buscarruínas)
Ahí mas o menos comenzó todo, en ese momento (oh no!), tampoco era muy claro. Debajo de un puente del canal y con el material recién adquirido.
Cuando se dio cuenta del tipo de chuches que eran no tardó en mandar al italiano a la mierda y quedarse con la bolsa, permitiéndole antes catarlas en aquella lata vacía (la casualidad hizo que volviera a coincidir en alguna que otra tóxica aventura con este mismo personaje)
Palabras como la escalada, más tarde familiares aun no entraban en su vocabulario, muy tranqui el pasaba del deporte olímpicamente aunque si había probado alguna vez a colgarse y hacer algún descenso.
Aun así intuía que aquel viaje (aún no empezado) le llevaría muy lejos, y en el fondo ya contaba con volver.
El mejor baño de Inglaterra:

Con el último cigarro de su paquete de Camel tributado en España para procurarse la ceniza y su lata de medio litro de cerveza vacía que no había tardado mucho en apretarse entro al baño.
Sentado sobre el retrete se decidió a probar las chuches y su narco-baño-publico, (estación de autobuses.. Victoria Station?)
Joder, aquello era la puta gloria (imposible, casi, expresarlo sin palabrotas)
Ahí estuvo un rato, bastante agusto , hasta que se empezó a mosquear al oír como a alguien olfateando (la verdad que el humo se estaba “canteando” bastante) eso precipito guardar los bártulos y salir por la puerta.
Al abrir y encaminarse hacia la salida del baño:
Había dos policías!!!!! de estos que llevan un casco rígido en la cabeza, uno de ellos estiro el brazo impidiéndole el paso…
Aun súper flipado por el azúcar, (con el peor acento que pudo) alcanzo a decir: “Sorri, aim not from jiar”.
Palabras mágicas que hicieron al poli levantar el brazo, con una especie de “ok, it´s ok”
(el otro aún estaba mirando en el retrete de al lado, para ver de donde venia el humo, y el paquete de Camel español que me delataba, tirado en una esquina justo donde yo había salido)
Bueno… había estado bastante bien la verdad, pero la cosa mejoró más aún, cuando al salir de la estación y para más INRI, alcance a ver a tres colegas, sentados en la acera de una calle.
La casualidad… encontrarme con ellos ya no en Londres si no también en el comienzo de lo que sería “mi nueva vida”
Mika, Ruso y Dani (MRD, que no se lo que es…)
Prudencia, gritaba el inconsciente. Una persona del autobús que se apartaba la mascarilla para toser, me hizo volver a la realidad.
Otra ocasión que también recordaba… cuando el italiano sacó de detrás de una pared con enredaderas, una bolsa con una flauta vieja, para su sorpresa.
Aquellos sonidos sin tanto ruido habrían garantizado un buen globo, aunque ya por su antigüedad, le podrían haber traído más problemas de los que imaginaba, de momento era mejor el remiedo que la enfermedad.
(Cualquier parecido con la realidad es “de coña”)